miércoles, 19 de agosto de 2015
FEDERICO NIETZSCHE
Nació el 15 de octubre de 1844, en Röcken, Prusia. Su padre, un ministro luterano, murió cuando él tenía 5 años, y fue educado por su madre en una casa donde vivían su abuela, dos tías y una hermana. Estudió filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig, y fue nombrado profesor de filología griega en la universidad de Basilea con tan sólo 24 años. Allí entabla amistad con Burckhardt y Overbeck. Su delicada salud (estuvo afectado toda su vida por su poca vista y sus constantes jaquecas) le obligó a retirarse en 1889. Al cabo de diez años sufrió una crisis nerviosa de la que nunca se recuperó. Murió en Weimar el 25 de agosto de 1900.
Podríamos hablar de tres etapas fundamentales en su pensamiento: Una primera, estética o romántica, influenciado por su amigo Richard Wagner (con el que mantendrá una relación amistad-odio), donde redacta "El origen de la tragedia a partir del espíritu de la música". Las primeras preferencias de Nietzsche en el terreno de la filosofía girarán en torno al idealismo hegeliano, pero el pensador que en esos momentos influye en él con más fuerza será Arthur Schopenhauer. Su teoría se halla bajo el influjo del innatismo y la crítica de Schopenhauer al racionalismo hegeliano e intenta por caminos similares a los de aquél (la voluntad y la intuición) superar sus conclusiones pesimistas (la voluntad de vivir).
Una segunda, tras haber renunciado a la cátedra de Basilea, en la que su modo de vida modesto y austero se ve perseguido por sus problemas de salud. Es sobre todo en esta época donde se desarrolla su interés por la cultura griega, que a la postre tendría tanta importancia en su filosofía. Estudia la obra de Platón y Aristóteles, y siente especial predilección por las figuras de Sócrates y Heráclito.
Una tercera etapa, de madurez, se extendería hasta su internamiento en Basilea en 1889, bajo síntomas de locura. Es ésta, en la segunda mitad de los 80, el periodo en el que escribe la mayor parte de sus mejores obras: Así habló Zaratustra (1883-1885), Más allá del bien y del mal (1886), La genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los dioses (1888), El Anticristo (1888), Ecce Homo (1889) y La voluntad de poder (1901). Aclamado poeta, Nietzsche ejerció mucha influencia sobre la literatura alemana, así como sobre la literatura europea y la teología. Sus conceptos han sido discutidos y ampliados por personalidades como los filósofos alemanes Karl Jaspers y Martin Heidegger, el filósofo judío alemán Martin Buber, el teólogo germano-estadounidense Paul Tillich, y los escritores franceses Albert Camus y Jean-Paul Sartre. La proclama de Nietzsche "Dios ha muerto" fue utilizada por teólogos radicales posteriores a la II Guerra Mundial (en especial por los estadounidenses Thomas J. J. Altizer y Paul van Buren) en sus intentos por adecuar el cristianismo a las décadas de 1960 y posteriores. Influyó poderosamente en el nacionalsocialismo (presentándose como la realización de la moral del superhombre) y en tendencias izquierdistas radicales (en cuanto parte de un absoluto comenzar de nuevo). Por último, su consideración del predominio de los instintos vitales sobre la razón es también un precedente fundamental del vitalismo.
LA PEDAGOGÍA DE LA ESPERANZA POR PAULO FREIRE
La Pedagogía de la esperanza fue escrita por el pedagogo Brasileño Paulo Freire en 1993 y reescribe la pedagogía del
oprimido (1969), reflexiona sobre ella, sus ideas, el contexto donde éstas se
desarrollaron y tomaron forma, tanto político-social como personal. Aclarando
que no sólo era válido entonces sino que lo sigue siendo.
En esta obra, Paulo Freire propone crear una
pedagogía de la esperanza que supere la pedagogía del oprimido, por lo que
sintetiza los grandes temas gestados en medio de las luchas sociales que
convulsionaron a América Latina y a los pueblos del Tercer Mundo, y que
provocaron las reflexiones sobre la necesidad de sobrevivir y de vencer el
agobio de la dominación. El autor profundiza en la historia para mostrar las
condiciones que dieron forma al pensamiento; descubre las tramas que
envolvieron la vida, ideas y procesos sociales; muestra la tragedia de las
discriminaciones, la extensión de la injusticia y el drama de los que lucharon.
La obra es también una prueba de fortaleza de parte de una generación que
resistió al sometimiento y que extrajo de las vicisitudes y de las
persecuciones el coraje para trabajar en la transformación social. La obra es
también una prueba de fortaleza de parte de una generación que resistió al
sometimiento y que extrajo de las vicisitudes y de las persecuciones el coraje
para trabajar en la transformación social.
COMPETENCIA CIUDADANA
Las competencias ciudadanas son los conocimientos y las
habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas que hacen posible que las
personas participen en la construcción de una sociedad democrática, pacífica e
incluyente. Por ejemplo,
el conocimiento sobre los mecanismos constitucionales para
proteger los derechos fundamentales, como la tutela, es fundamental para
participar democráticamente y para hacer que nuestros derechos sean respetados.
La capacidad para imaginar distintas alternativas creativas de solución es
una competencia cognitiva para poder resolver pacíficamente conflictos entre
personas o entre grupos. El reconocimiento y manejo de las emociones propias
es una competencia emocional fundamental para relacionarse pacíficamente con
los demás. Por ejemplo, si soy capaz de mantener cierto control sobre mi
rabia en situaciones estresantes es
más fácil que pueda evitar hacerles daño a otros o a mí mismo en esas
situaciones. La capacidad para escuchar seriamente los puntos de vista de los
demás, así sean contrarios a los míos, es un ejemplo de competencia
comunicativa fundamental para vivir en una sociedad donde tenemos que construir
a partir de las diferencias.
Las
instituciones educativas no son los únicos espacios apropiados para la
formación de las competencias ciudadanas.Esta formación puede y debería ocurrir
también en la familia, a través de los medios de comunicación y en otros
espacios de socialización. Sin embargo, las escuelas son lugares privilegiados
porque, entre otras razones, son pequeñas sociedades en las que los estudiantes
pueden poner en práctica las competencias ciudadanas que estén aprendiendo.
La formación ciudadana puede
darse durante las clases de todas las áreas académicas. Por ejemplo, en una
clase de ciencias naturales es común encontrarse con temas controversiales con
implicaciones éticas como los avances en ingeniería genética o el impacto
ambiental de los desarrollos científicos y tecnológicos. Estos
temas pueden ser aprovechados para generar discusiones en las que los
estudiantes tengan que exponer clara y enfáticamente sus argumentos, pero a su
vez tengan que escuchar seriamente los de los demás y tratar de construir a
partir de las diferencias. Así se pueden desarrollar y practicar algunas de las
competencias ciudadanas fundamentales para la democracia participativa. Además,
de paso, los contenidos de las ciencias
naturales adquieren más sentido y
relevancia para los estudiantes, lo que hace que mejore su aprendizaje.
Por otro
lado, en todas las clases de cualquier área académica se dan dinámicas que pueden ser
aprovechadas para formar la ciudadanía. Por ejemplo, todas las clases requieren
algunas normas que favorezcan las interacciones
constructivas. Involucrar a los estudiantes en la definición de estas normas
permite no solamente que puedan expresar sus argumentos y llegar a acuerdos
sobre temas complejos,
sino que comprendan mejor el sentido que las normas tienen para la convivencia.
Esto puede ocurrir desde los primeros años de formación escolar
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